PROGRAMA ELECTORAL DE COALICIÓN VALENCIANA PARA LA CIUDAD DE VALENCIA ELECCIONES MUNICIPALES 27 de MAYO de 2007 |
3. CONTRA EL AVANCE DEL CATALANISMO.
La ciudad de Valencia y su histórico Reino de Valencia poseen una gran importancia e idiosincrasia histórica, unas señas de identidad propias, una riquísima cultura multisecular y una antiquísima lengua autóctona valenciana. Demostrado científicamente, esta lengua nació en tierras valencianas mucho antes de la llegada de Jaime I, llegando a ser en la Edad Media la lengua literaria más importante y más culta de entre las lenguas neolatinas, con un temprano Siglo de Oro que otras lenguas todavía hoy no tiene (caso del catalán). Desde la época medieval, el valenciano siempre ha tenido categoría de idioma (el catalán desde el s. XX), con diccionarios y gramáticas propias, y con literatura de todo tipo. Reconocida y alabada por propios y forasteros, esta preciosa y dulce lengua valenciana ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, transmitiéndose de padres a hijos, hasta llegar a los tiempos actuales en que se encuentra en peligro de extinción por descomposición debido al potente proceso de catalanización que está sufriendo. Esta catalanización (eufemísticamente “normalització”) del histórico idioma valenciano consiste en suplantar su origen autóctono por una falsa maternidad catalana y, sobre todo, en descomponer el auténtico valenciano del Pueblo Valenciano a base de embutirle el léxico, ortografía y sintaxis del catalán. De esta forma, el valenciano se queda desfigurado, sin apenas diferencias respecto al catalán. ¿A qué responde este proceso de catalanización? Al proyecto pancatalanista del nacionalismo catalán. La catalanización del idioma valenciano es imprescindible para la unificación de las culturas valenciana y catalana, y posterior anexión política de Valencia (y Baleares) a Cataluña, quedando Valencia subyugada y subordinada a Cataluña en todos los órdenes (económico, social, político, identitario, etc.), de la misma forma que el nacionalismo vasco pretende la anexión del histórico Reino de Navarra. Este proyecto pancatalanista que, obviamente, aspira a convertir a Cataluña en un Estado independiente, viene trabajándose en una calculadísima astucia y obsesiva perseverancia desde principios del siglo XX. Ha tomado diversas denominaciones (“Catalunya gran”, “països catalans”, “eurorregio”...) y multiplicidad de sucias estrategias, entre ellas la creación y alimentación de colaboracionistas valencianos en la causa pancatalanista para que también sea desde dentro de la propia Valencia (efecto implosión) donde se reivindique la catalanidad de los valencianos. Tiempo al tiempo, generación a generación. Entre las diversas manipulaciones catalanistas, se quiere hacer creer la falacia de que los valencianos hablamos catalán, pues al ser la lengua el elemento más definidor de una cultura, por extensión, la cultura de los valencianos es catalana. De la nación cultural “catalana” a la nación política “catalana” sólo hay un paso en este perverso proceso. Como ya decía en 1917, textualmente, uno de los padres del catalanismo, Antoni Rovira i Virgili, en su libro “El nacionalismo catalán”: “Unidos por el común origen, por la común historia i por el común lenguaje, los catalanes, los valencianos, los mallorquines, los roselloneses son un mismo pueblo, una nación única. Y hoy, en Cataluña, ya no se dice mucho valencianos y mallorquines, sino catalanes de Valencia y catalanes de Mallorca. La raíz más profunda del pancatalanismo es indudablemente la comunidad del idioma. Porque el idioma es el lazo vivo que une a todos los catalanes de la amplia Cataluña nacional. Por la comunidad del idioma se llegará a la futura unidad política”. Y en eso están los catalanistas... ¿alguien aún no se ha preguntado por qué tanta obsesión en la “unidad lingüística” del valenciano y el catalán?... No será por la “generosidad” que nos dispensan los astutos políticos catalanes... Ante estas indignantes pretensiones pancatalanistas, el Pueblo Valenciano no puede taparse los ojos. De hecho, se ha manifestado multitudinariamente en la calle para defender su propia identidad y lengua valenciana, respaldando en repetidas ocasiones las convocatorias de Coalición Valenciana. De espaldas a la realidad histórica y al sentir de los valencianos, tanto la Generalitat Valenciana como el Ayuntamiento de Valencia practican un irresponsable (y frecuentemente camuflado) colaboracionismo con el pancatalanismo, contribuyendo mediante poderosos medios a la propagación de las manipuladas tesis catalanistas, a la negación de la cultura y lengua valencianas, y al adoctrinamiento de la sociedad valenciana para suplantar su conciencia de valencianidad por la de catalanidad. No es casualidad que, incluso desde el acomplejado gobierno de Camps, quiera borrarse toda referencia a Valencia i a lo valenciano haciendo desaparecer, por ejemplo, el adjetivo “valenciana” que revela la identidad, quedándose ridículos nombres abstractos como “Generalitat”, “les Corts”, “la Comunitat”, “nostra llengua”... o los también despersonalizadores “mediterrani”, “levante”, “país valencià [dels ‘països catalans’]”, etc.
3.2 ¿Aún cree que el PP es valencianista?
El Partido Popular ha puesto a la identidad y lengua valenciana en una dramática situación con la creación de la catalanista Academia Valenciana de la Llengua [catalana] (AVL), una entidad compuesta por 21 catalanistas cuya mayoría son fervorosos profesores o estudiosos de filología catalana, incluso algunos de ellos miembros del Institut d’Estudis Catalans. Con estos académicos catalanistas –aceptados por el PP con mayoría absoluta y pagados multimillonariamente con dinero público valenciano– es lógico que todas las acciones de la AVL vayan en la línea de exterminar al idioma valenciano negándole incluso su propia existencia como tal; ahí está su Gramática y su Diccionario, práctica y escandalosamente copiados del Institut d’Estudis Catalans; ahí están sus ofensivos dictámenes, como el del 9 de febrero de 2005 en el que estipula que lo que hablamos los valencianos es catalán por mucho que los valencianos le llamemos valenciano. Y lo peor de todo es que esta maleza catalanizante pasa a ser oficial desde la creación de la AVL, hecho que ni los propios socialistas se atrevieron cuando gobernaron la Generalitat Valenciana. Gracias al PP, instituciones y administraciones ara están obligadas oficialmente a obedecer la doctrina catalanista de la AVL, especialmente en los colegios e institutos donde los niños son víctimas inocentes de este adoctrinamiento catalanista. Conviene recordar que el origen de la AVL está en el momento en que José Mª Aznar necesita el apoyo de CiU para gobernar España (1996). Como en tantas otras ocasiones, los valencianos somos la barata moneda cambio en las interesadas martingalas de los grandes partidos no estrictamente valencianos. En este caso, el precio a pagar es la catalanización de Valencia. Jordi Pujol le exige a Aznar la creación de un organismo oficial en Valencia que asegure la catalanización. Aznar le da órdenes a Zaplana para que cumpla al pie de la letra los deseos de Pujol, a lo cual Zaplana accede servilmente (Pacto de Reus). Mediante la farsa del encargo de un dictamen al Consell Valencià de Cultura se llega a la Ley de Creación de la AVL. El otro presidente, Francisco Camps, lejos de neutralizar esta maquinaria catalanizante –con un PP ya con mayoría absoluta a nivel nacional y autonómico– incomprensiblemente la refuerza y acaba incluso blindada dentro del Estatuto de Autonomía.
3.3 Catalanismo con nuestros impuestos ¡No, gracias!
En lo referente a la cultura, lengua e identidad valencianas, desde el Ayuntamiento de Valencia se ha practicado la misma política de cesiones al catalanismo que instauró en su día el Partido Socialista, dando la espalda a la realidad histórica, al sentir mayoritario de los ciudadanos y a la confianza depositada en las siglas PP de miles de votantes que rechazan las intenciones absorcionistas catalanistas. En el ámbito municipal, estas cesiones afloran en múltiples actuaciones. Por ejemplo:
3.4 Tolerancia cero con el catalanismo:
Desde Coalición Valenciana, frente a estas situaciones:
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